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<< Mi confesion Mis tres vecinas >>

Mi esposa y yo en un cine
Autor: anómimo - Categoría: Confesiones

Eso es un cine porno, Cine Rio. Mary dijo:

-¿Entramos?

No pude menos que compadecer a mi mujer mientras le sonreía y saludaba con un beso, y más teniendo en cuenta que nosotros nos las dábamos de ser un matrimonio bastante liberal, que frecuentábamos locales para adultos, buscábamos vivir las situaciones más morbosas en cuanto al sexo, e incluso habíamos mantenido relaciones orales en presencia de otra persona, aunque sin llegar nunca al intercambio.

Mary no se lo pensó dos veces y a los pocos minutos estaba lista para salir. Me sorprendió un poco verla vestida espectacularmente con un vestido que le llegaba un poco por encima de la rodilla, con una gran abertura en el centro del pecho que dejaba ver la mitad de sus bien formadas tetas separadas por un canalillo capaz de despertar la libido de cualquier hombre.

Caminamos cogidos de la mano por las casi desiertas calles en dirección a un cine que yo había visto por la mañana cerca de la estación del metro, y los pocos hombres con los que nos cruzamos dirigieron a mi mujer significativas miradas al admirar su apetecible escote. Las mujeres, por el contrario, parecían farfullar algo en voz baja y la miraban como si de una ramera se tratase.

A mi todo eso, lejos de molestarme me daba un morbo impresionante, y más cuando al entrar en el cine, el tipo gordinflón que se encontraba detrás de la ventanilla, se quedo embobado mirando a Mary con unos ojos que a punto estuve de echarme a reír.
Nos entrego los dos tickets de la entrada y nos indico el precio. Tras abonarle el importe solicitado tome a mi esposa de la cintura y nos dirigimos hacia las escaleras que daban acceso a la sala sintiendo yo como se me empezaba a tremplar la verga pensando en como nos íbamos a meter mano allí dentro.

Tras franquear la escaleras nos encontramos con unas gruesas y tupidas cortinas de color marrón oscuro, y cuando Mary las aparto con su brazo pudimos ver una típica sala con butacas rojas y aspecto bastante viejo, pero en la que en un primer momento solo distinguimos seis o siete personas contemplando la pantalla.
Avanzamos por el pasillo lateral unos metros y nos acomodamos en una de las ultimas filas. Al hacerlo, los dos asientos que habíamos elegido chirriaron sonoramente y las cabezas de las personas se volvieron hacia nosotros al mismo tiempo.

- Me parece que estos están mas interesados en ti que en la película. Le susurre a mi esposa al oído al tiempo que posaba mi brazo izquierdo sobre sus hombros y la acercaba hacia mí.
Si siguen así, se van a acostar con dolor de cuello de tanto girar la cabeza. -

Justo delante de nosotros había un señor de aspecto fuerte. No es que quiera faltarle al respeto, pero verdaderamente tenia cara de pueblo, y cada poco tiempo giraba con disimulo la cabeza para echarle un vistazo a las tetas y piernas de Mary, que sentado como estaba, ciertamente debían de ofrecerle un espléndido panorama. No ha dejado de mirarle desde que nos hemos sentado.
Una fila mas adelante y a la derecha, estaba otro con una camisa oscura que a primera vista parecía unos años mayor que el primero, pero este se concentraba mas en la película y a penas se preocupaba ya de nuestra presencia.
La libido de mi mujer estaba muy por encima de la que mostraban los de la película, pronto empezó a mostrarse traviesa. Mientras yo permanecía cómodamente sentado y le acariciaba la desnuda espalda suavemente con las yemas de los dedos, Mary extendió su mano derecha y me la planto directamente encima del paquete mirándome con su expresión mas picara. Nada mas posar su mano sobre mi pantalón, empecé a notar un placentero cosquilleo en los huevos y rápidamente mi verga comenzó a engordar, a lo que ella contesto con un tímido masaje mientras echaba fugaces miradas a la pantalla.

Como no podía ser de otro modo, a los pocos segundos yo ya tenia la verga completamente parada, y aunque mi esposa me la sobaba ahora con mas fuerza, empecé a levantar un poco las caderas para provocar un mayor contacto contra su mano.
Pero Mary estaba decidida a seguir adelante con nuestra travesura, y mientras en la pantalla sonaban los jadeos mi mujer me desabrocho la bragueta y metiendo su mano comenzó a jugar con mi pito que ya estaba totalmente tieso.
Sin lugar a dudas, esa placentera pero tímida masturbación no podía durar mucho, y a los pocos segundos ya asomaba por entre los pliegues de mi ropa mi verga , para que Mary lo pajeara con su mano izquierda con sabios movimientos acompasados.
Levante la vista un momento y comprobé que las miradas de los tres espectadores estaban puestas en nosotros, principalmente él señor de enfrente, que mientras una de sus manos permanecía sobre su abultado paquete, giraba el cuello todo lo que podía para seguir con interés todos los movimientos de mi mujer.
A Mary siempre le han gustado ese tipo de escenas en las que alguien nos observaba mientras nosotros nos divertíamos con lascivos juegos, y él echo de que a escasos metros nos contemplara aquel señor con cara de caliente debió de elevarle la libido hasta las nubes, porque de improvisto, apoyo la cabeza contra mi vientre y se puso a chuparme la verga con todo el arte que solo ella sabia poner en practica.
Nada mas empezar a sentir el contacto de sus labios y lengua sobre mi pene, un placentero escalofrió recorrió todo mi cuerpo, que se acentuó aun más cuando sin descuidar un ápice la mamada, comenzó también a acariciarme los huevos por encima del pantalón.
Ciertamente, entre el buen trabajo oral que Mary me estaba haciendo, las escenas de la película, y los tres señores ejerciendo de mirones ante nosotros, formaba una morbosa combinación que a mí me había puesto cachondo como pocas veces.

Estuve disfrutando de la calidez de la boca de mi mujer durante unos minutos en los que fuimos el centro de atención de los tres espectadores, e incluso el señor de la fila de enfrente, al que Mary iba dirigiendo de tanto en tanto alguna maliciosa sonrisa con cara de zorra, acabo también por liberar su verga del encierro de sus pantalones y comenzó a pajearse suavemente mientras observaba desde su posición privilegiada como todo mi pene desaparecía dentro de la boca de mi esposa.
Tal como se iban desarrollando los acontecimientos, la calentura de mi mujer subía al mismo ritmo que la de nuestros espectadores y la mía propia, y cuando ya me había dejado la verga completamente ensalivada con su mamada, se detuvo unos instantes a contemplar con todo descaro el erecto pene del señor que teníamos delante, para después, con toda la tranquilidad del mundo, meter las manos por debajo de su falda, y ante la asombrosa mirada del señor, quitarse sensualmente las pantaletas hasta dejarlas arrinconadas en el asiento. El mero hecho de contemplar ese acto me puso la verga tan dura que casi me dolía. Sin mas dilaciones, con una de mis manos comencé a masajearle el clítoris mientras con la otra acariciaba sus blancas nalgas. Al cabo de unos segundos, mis dedos estaban completamente empapados con los jugos vaginales de mi esposa, y dos de ellos se abrían camino con facilidad en el interior de su coño provocándole los primeros gemidos.

En la gran pantalla la chica tenia serios problemas para chupar y pajear tres vergas al mismo tiempo, mientras el resto de sus impacientes amantes esperaban ansiosos su turno.
Pero nadie en la sala prestaba apenas atención a la película. El señor de la fila de delante se machacaba la verga con la vista fija en como mis dedos perforaban el coño de Mary. Los otros dosseñores, mas alejados, nos miraban con extremo interés e intuyo que también debían de tener el pito como una barra de acero.
Y lo más curioso de todo, el señor que estaba sentado en la fila de alado, debió de considerar que no estaba bien situado para contemplar el morboso espectáculo y había decidido cambiar su asiento por otro en nuestra misma fila.

La situación se tornaba mas caliente a cada segundo que pasaba. Mary meneaba sus caderas al ritmo de mi mano para que la incursión de mis dedos fuera mas profunda y mis nudillos golpearan su clítoris a cada envestida, sin preocuparse ya de que sus expresivos gemidos llenaran toda la sala.

Mientras la follaba con mis dedos, mi mujer y yo habíamos asumido la responsabilidad de que no decayera la lujuria en la sala, Así me mantuve durante unos instantes en los cuales mis dedos arrancaban entrecortados gemidos a la garganta de mi esposa. La lastima fue que mi postura era un tanto incomoda eche mi cabeza hacia atrás y lo primero que vi fue al señor de delante de nosotros machacándose la verga a una velocidad increíble. Luego dirigí la vista a donde estaba sentado el que se avia sentado casi junto a mi mujer cuya mano pajeadora parecía funcionar con gasolina súper. Sin preocuparme ya de lo que sucedía en la pantalla, volví la cara hacia el culo de mi mujer y sin previo aviso comencé a presionar con el dedo pulgar de la misma mano que le follaba el coño sobre el agujero de su ano, y tal como estaba completamente empapado con sus jugos, apenas me costo trabajo empezar a introducirlo en su interior.

Esto produjo en Mary otro pequeño grito de placer, y casi al instante, me agarro la mano por la muñeca y fue ella misma la que dándole un fuerte empujón hizo que mi dedo se hundiera completamente en su culo, comenzando así una doble follada de dedos a la vez por sus dos agujeros.
Aquello parecían las olimpiadas de la masturbación. Por otro lado, el señor ya debía de tener tortícolis de tanto girar su cuello hacia atrás, y desentendiéndose completamente de la película en la pantalla, se levanto de improviso y vino a sentarse a nuestra misma fila a la derecha de mi es posa, aunque dejando una butaca libre entre ellos, pero con una inmejorable perspectiva en su línea de visión de nosotros.

- No aguanto mas, esto es una pasada y estoy como una moto. Le dije a mi mujer sin poder ni querer contenerme sacando mi mano de entre sus piernas y disponiéndome a bajarme los pantalones.

Mientras yo deslizaba mis pantalones y calzoncillos hasta los tobillos, Mary se desabrocho el corchete del cuello de su vestido y sus apetecibles tetas quedaron completamente al aire, lo que produjo un repentino aceleron en las manos de los mirones. Acto seguido, acostumbrados ya a contemplar su frenética masturbación, le pedíamos por medio de lujuriosas y expresivas miradas que se decidiera a unirse a nuestra fiesta.
Y verdaderamente, hubo un momento en el que los ojos de deseo que ponía al observarnos, me hizo pensar que de un momento a otro se acercaría a nuestro asiento para enfrascarse en un morboso y salvaje trío en el centro de la sala, dando así pie a que el resto de espectadores siguiera su ejemplo y la noche acabara en una espectacular orgía
Lamentablemente, el amago de volver a levantarse que le vi hacer, se debió solo a que tras desabrocharse los pantalones y bajarse la cremallera, se puso en pie mostrándonos una espectacular verga. Cuando ya se disponía a sentarse de nuevo en la misma butaca, nos dirigió una fugaz mirada y rápidamente volvió la cara se agarraba el paquete con las dos manos y nos observaba boquiabierto sin decidirse por el momento a emprender ninguna otra acción.

Mientras tanto, Mary seguía dejándose caer una y otra vez con todo su peso sobre mis dedos, aunque me daba la impresión de que ella disfrutaba mas viendo como el señor de la fila de delante sé hacia una monumental chaqueta mirándole las tetas las piernas completamente abiertas, y ya sin ningún tipo de pudor, con una mano separaba sus labios vaginales y con la otra se frotaba el clítoris a toda velocidad, echando miradas alternativas a ambos lados entre gemidos y jadeos, y sus tetas al aire moviéndose en pequeños círculos al ritmo de la masturbación. ante los demás, incluso se me paso por la cabeza incitar a Mary a que saltara a la fila de delante para que le hiciera una buena mamada al señor, que por cierto, sudaba como un condenado de tanto rato que llevaba machacándose la verga.
En esos momentos también vi miraba descaradamente al señor del asiento de al lado mientras se masturbaba con una clara expresión de duda, como si le estuviese preguntando con los ojos: no hay problema. Y verdaderamente, debió de entender a la perfección lo que en esos momentos pasaba, ya que por fin se decidió a sentarse junto a ella, y tras una deseosa y corta mirada al coño de Mary, Sin perder un instante ni cortarse un pelo, A juzgar por los gemidos de placer que empezaron a salir de la boca Mary.

Esta vez si que las ansias de sexo de nuestros vecinos habían despertado el interés de mi mujer, que mientras los observaba, se había llevado también una de sus manos al coño, y se frotaba el clítoris casi a tanta velocidad como la que él señor le imprimía a su mano, que por cierto, ahora parecía que estuviese viendo un partido de tenis, moviendo su cabeza alternativamente desde nuestra posición a la de nuestros acompañantes de fila.
Por descontado que yo también estaba cachondisimo, y cuando note que los jadeos de mi esposa eran cada vez más fuertes y ahogados, le eche mano a las tetas y comencé a estrujar suavemente sus pezones entre mis dedos pulgar e índice de cada mano, produciendo en ella un efecto tal que a los pocos segundos cambio su frenético mete saca por movimientos mas pausados pero más profundos, deteniéndose cuando mi dedo llegaba al fondo de su coño y manteniéndolo allí unos instantes, hasta que, tras un entrecortado grito mucho mas largo que los anteriores, le sobrevino una corrida tan intensa que de inmediato note como sus ingles y genitales quedaban completamente inundados con sus jugos.
Mary apenas había descansado cuatro o cinco segundos cuando de repente se levanto y se volvió a arrodillar sobre mí, esta vez de frente, plantándome sus apetitosas tetas delante de la cara y ofreciendo al pueblerino pajero una inmejorable vista de su culo.
Luego, mientras su lengua recorrió toda mi verga con la mayor lascivia, me agarro la verga por la base y tras colocarla bien enfilada en dirección a su húmeda boca, volvió a descargar todo su peso sobre mí metiendosela de golpe hasta el fondo.

El señor señor nos mostró entonces una buena tranca totalmente tiesa que apuntaba al techo de la sala. Yo continuaba dándole fuerte a Mary, que seguía meneándose con ímpetu sobre mí restregándome los pechos por toda la cara, y dirigiendo miradas de extremo deseo hacia la herramienta que ya el señor tenia entre sus manos.
Como queriendo dar aun más morbo a la escena, clavo sus ojos en el rostro de mi mujer, y mientras las dos se sostenían mutuamente la mirada, Mary metió la mano derecha y agarro sin miramientos la verga del señor y tras colocarla con destreza entre sus dedos Aunque yo estaba mas que acostumbrado a la fogosidad de Mary me sorprendi cuando vi que comenzaba con descaro una masturbación sobre la verga del señor que apoyándose en las dos butacas de los lados empezó a propinarle golpes de cadera hasta que sus dedos chocaban con sus huevos
Con solo un asiento de separación entre los dos, observaba con pleno interés los movimientos, hubiera sido difícil saber si el hecho de estar actuando de mirones nos producía tanto placer en el que nos habíamos enfrascado.

No había ninguna duda de que a mi mujer le estaba cayendo simpático el señor de la fila de delante, y como mantenía los ojos prácticamente fijos en el culo de Mary como si hubiera sido hipnotizado por este, ella decidió elevar aun más el morbo de la escena llevando una de sus manos a su trasero con la que comenzó a acariciarse al ritmo de la frenética masturbada mientras contemplaba con cara de viciosa como el señor nos miraba y se masturbaba.
Pero no contenta con eso, y viendo que él señor que estaba a nuestro lado la tenia bien parada ya la tenia otra vez al borde mismo del orgasmo, Mary volvió a llevarse la mano a su trasero, con la diferencia de que en esta ocasión, ahora si parecía dispuesta a compensar al señor desconocido con una buena mamada por los servicios prestados.
A continuación casi se produjo una situación de stress en la sala, ya que justo cuando los jadeos de mi esposa empezaban a acelerarse indicándome que estaba cercana a experimentar un nuevo orgasmo, me llamo la atención que unos nuevos gemidos ahogados empezaran a escucharse por delante de nosotros, y hasta Mary ceso en la itención que tenia, para volver la vista hacia donde se encontraba el señor.

Que por fin, después de tanto machacársela y en una escena que rozaba lo cómico, vimos como el llegaba a una bien merecida corrida, y a punto estuvimos de perder la concentración cuando una especie de jeringazo de semen salió disparado de la verga del señor, y tras describir una casi perfecta parábola, fue a caer sobre las butacas que tenia delante.
Tanto a Mary como a mí nos sobrevino una cómplice sonrisa a los labios tras ver el certero disparo del señor, pero rápidamente volvimos a lo nuestro sin dejar de observar Mary se tragaba literalmente la verga del otro señor hasta que los huevos de este quedaban pegados a su barbilla.
A esas alturas, mi mujer ya había interrumpido su inminente orgasmo en dos ocasiones, y aunque era una verdadera experta en alargar extremadamente su duración, se la notaba deseosa de descargar su libido de un momento a otro, y más aun si tenemos en cuenta el excelente espectáculo que tenia lugar a nuestro lado.
Por eso no me sorprendió cuando momentos después exploto en una interminable corrida que le dejo toda la entrepierna completamente mojada.
Yo también empezaba a notar como la leche pugnaba ya por salir de mis genitales y subir a lo largo de todo mi pene y verdaderamente así habría ocurrido de no haber pasado por mi mente en esos momentos otra forma de concluir con la maravillosa orgía en la que participábamos.

Casi al mismo tiempo en el que nuestro vecino de fila cambiaba de posición y se acomodaba ahora en la butaca para que Mary hundiera su cabeza entre sus piernas y continuara con la placentera felacion mientras nos mostraba uno de los culos mas bonitos y respingones que he visto en mi vida.
Mary se coloco con el trasero ligeramente levantado y sujetándose al respaldo de los asientos con sus brazos abiertos, viendo como él señor de al lado sujetaba su cabeza por la nuca y ahora era este el que le metía la totalidad del pito en la boca a base de mover sus caderas sin que ofreciera la menor resistencia.

Por mi parte, sin perder un instante, su trasero cuando él señor de la butaca de al lado echo la cabeza hacia atrás, y mientras dejaba escapar un significativo y prolongado gemido con los ojos cerrados, manteniendo a Mary sujeta por su cabellera le llenaba la boca con su verga y la leche que manaba de ella sin darle ocasión a que pudiera separarse ni un solo centímetro.
La visión de Mary con la boca llena de verga y tragándose la leche que el señor le ofrecía, hicieron que las primeras gotas de leche llegaban mantuve la verga acia Mary, que me animaba a soltar toda mi carga.

- Venga, cariño, córrete. Me decía con la cabeza vuelta hacia atrás Asiiii... echame la leche, hasta que estés seco. hasta que todo el semen acumulado en mi interior salió disparado cayendo asta su cara, que de plena satisfacción sonreía al señor de al lado que ya se abia guardado su verga. -

Unos minutos después, cuando ya comenzaban a desfilar por la pantalla los créditos de la película, Él señorque había disfrutado de sus encantos también comenzó a vestirse con toda tranquilidad tras dedicarnos una cómplice sonrisa, pero mi mujer ni siquiera se entretuvo en volver a ponerse las bragas pensando que de un momento a otro se iban a encender las luces de la sala.
Al contrario que mi vecino de fila, yo me coloque de nuevo mis ropas con bastante rapidez, y cuando Mary se hubo abrochado el vestido por detrás de la nuca, fuimos los primeros en encaminarnos hacia la salida.
Al pasar tras él señor, este nos dirigió una ultima mirada como de agradecimiento con la verga flácida aun entre sus manos, y Mary se despidió de el con un:

- Hasta luego, Al tiempo que le guiñaba un ojo con su expresión más provocativa. -

Cuando llegamos a la puerta de salida, yo volví la cabeza hacia atrás y vi que el señor de las primeras filas que no había intervenido para nada en la orgía, también se encontraba de pie y se encaminaba hacia el pasillo, cuando de repente una gran cantidad de lámparas situadas en las paredes laterales inundo de luz todo el local.
Al pasar otra vez por delante de la taquilla, me hizo gracia ver al señor que nos había dado las entradas dormitando con una revista abierta aun entre sus manos y totalmente ajena a la bacanal que había tenido lugar allí dentro.

- ¿Té as divertido, cariño? Le pregunte a mi mujer ya en la calle Esto si que ha sido una buena travesura,
- ¿No te parece?

Volvíamos a caminar por las calles en dirección al metro y Mary me dedico una sonrisa que hablaba por si sola mientras se agarraba a mi cintura.

Nos agradaría recibir sus comentarios, nuestro e-mail:
jrz692@yahoo. com. mx

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